Carlos y el sexo en la primera cita

Dejemos claro algo desde el principio, este no es un artículo mojigato. Hay algunas citas que sólo sirven para sexo, hay algunos momentos que no son ni si quiera citas, son sexo puro y duro (con suerte!) desde el principio y nada más. Pero aquí vamos a hablar de esas citas reales, en las que quieres conocer a la otra persona, en el que lo ves y piensas “Este puede ser”.

En esas citas vale la pena plantearse la pregunta: ¿Debemos tener sexo o es mejor conocernos primero? Porque no siempre es necesario, aunque te mueras de ganas, hacerlo en la primera cita. No hacerlo puede ayudar a que se desarrolle un poco la intimidad. Les cuento una historia, mi amigo (a quien llamaremos Carlos) pasó años saliendo con tipos con los que casi nunca duraba ni una semana. Llegué a pensar que había algo realmente malo con él. Carlos no es feo, es un hombre profesional, con unas cuantas plumas, pero nada muy allá de lo normal. Para mi era extraño que Carlos no durase en relaciones.

Sus historias parecían sacadas de Blank Space de Taylor Swift. Siempre lo mismo: Se conocían, pasaban un fin de semana loco de amor y pasión, seguido por dos semanas de amor absoluto. Ya para la tercera alguno de los dos se comenzaba a cansar, para la cuarta todo se derrumbaba y en la quinta ya no se podían ni ver. ¿Les suena familiar?

Lo cierto es que Carlos un día me dice que no quiere salir con nadie más, que va a dedicarse al gimnasio y a su vida social y familiar pero que no iba a dedicarse activamente a buscar una relación. Por su puesto que no me lo creo y le digo que en algún momento tendrá que tener sexo, y me dijo que sí, pero que para eso existe Grindr en plan aquí te pillo aquí te mato y más nada. Me pareció arriesgado pero interesante.

Al poco tiempo (no recuerdo) cuanto, un mes tal vez, un amigo en común, recientemente integrado en el grupo para ese momento, comienza a mostrar interés por Carlos. Él por el contrario no le gustaba el chavo. Aunque le caía muy bien y tenían muchas cosas en común, fisicamente no era el típico que le gustaba. No era feo, por el contrario, era – según Carlos – “demasiado bonito”. Este chico, a quien llamaremos Julio, hizo muchos esfuerzos por congeniar con Carlos y finalmente lo invitó a salir. Increíblemente Carlos dijo que sí. Irían al cine y luego a cenar.

Llegado el día, en efecto fueron al cine y a cenar. Para sorpresa de Carlos, Julio comienza a ser más interesante y atractivo que antes. De ser “soso fisicamente” pasó a parecerle que podía tener mucha química sexual. La película se terminó, pasaron a la cena, un par de copas de vino y llegado el final de la noche la pregunta en la cabeza de Carlos era: ¿Lo hago o no?

Al día siguiente me marca a primera hora y me cuenta que… no hizo nada. La noche terminó y cada quien tomó un taxi con destinos distintos. A mi me pareció bien. Siempre he creído que una de las formas de hacer que la relación dure es no lanzar todo en la primera cita. No sólo sexo. Siempre es bueno tener algo más que buscar. Algo que nos mantenga entretenidos por más tiempo que los típicos 3 meses de relación gay. Sin embargo ese no era el pensamiento de Carlos. Le pregunto porque lo hizo, o mejor dicho, dejo de hacerlo y me dijo:

Quisiera que esto vaya más allá. Me da miedo que si follábamos hasta morir, ya hoy me hubiese aburrido. Quiero que sea divertido. Voy a ver cuánto tiempo podemos durar sin hacer nada e igual manternos interesados.

Así lo hizo, pasaron la segunda y tercera cita y nada. Hasta yo comenzaba a ponerme nervioso. Duraron sin hacer nada (entre ellos al menos, lo demás sólo Grindr sabrá!) casi un mes desde la primera cita. Al momento de tener relaciones se fueron a la playa y pasaron el fin de semana sin ver la luz del sol. Según ambos, fue lo mejor que pudieron hacer en sus vidas. Dicen que les ayudó a mantener el interés en ese primer mes, y que después les ayudó a tener algo de qué hablar después de acabar. Hoy en día Carlos y Julio están juntos, tienen casi 2 años.

Quizás en el caso de ellos funcionó así porque ambos estaban cansados de lo anterior. Quizás ayudó a que eran dos hombres de casi 30 años. O quizás aunque hubiesen hecho todo y un poco más en la primera cita, igual estarían juntos.

Cualquiera que fuese el caso, ambos creen que les ayudó a construir una relación más sólida y a “romper esquemas” de relaciones anteriores. ¿Qué opinan?

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